Informe de domingo: Advierten sobre cambios en la temperatura y caída de lluvias

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Informe de domingo: Advierten sobre cambios en la temperatura y caída de lluvias
Se realiza un informe,  advertencias en las temperaturas y caídas de lluvias en la provincia.

 


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Misiones es peculiar en muchos aspectos y su clima es uno. Ya que los distintos accidentes geográficos hacen que las variaciones climáticas también difieran bastante de una a otra punta de la provincia. Así, por ejemplo, Bernardo de Irigoyen su ubica a 800 metros sobre el nivel del mar y la zona Sur de Misiones, a 100.

El Inta viene realizando hace muchos años un trabajo de mediciones climáticas (temperatura, lluvias, vientos, temperatura del suelo, humedad, heliofanía y radiación solar) por medio de redes de estaciones agrometeorológicas que tiene prácticamente en casi todos los municipios misioneros y dan cuenta de estos distintos tipos de clima, así como también de los cambios que se vienen dando.

En ese sentido, advirtieron que las modificaciones observadas apuntan a que los eventos climáticos no ocurren con mayor frecuencia sino más bien aumentaron su intensidad y han cambiado su distribución, según los meses de ocurrencia, en el año.

Así, por ejemplo, los temporales o tormentas, si bien es usual que ocurran en primavera, actualmente llegan con mayor intensidad de viento y agua caída, además se extienden los meses de ocurrencia.

En el caso de las heladas, años atrás eran muy usuales entre junio y julio, mientras que ahora ocurren en septiembre, época de mucha sensibilidad de distintos cultivos, lo que ocasiona graves pérdidas al sector productivo.

En cuanto a granizos, como adversidad climática y evento localizado, si bien es difícil medirlo, el Inta tiene registros y señalaron que no se han dados cambios importantes con el correr de los años. Suelen llegar con los temporales, con intensidades y tamaños usuales que no se han modificado. Y aunque las piedras son chicas, de dos a cinco centímetro, ocasionan grandes perjuicios a los cultivos, según explicó el técnico José Olinuck, responsable de la Estación Agrometeorológica del Inta Cerro Azul.

El agrometeorólogo diferenció entre las variables y las adversidades climáticas. Estas últimas son los eventos de sequías, granizos y tormentas.

“Medimos temperatura, lluvia, humedad del aire y temperatura del suelo, la velocidad media del viento y las adversidades climáticas como granizo, tormentas y sequías”, detalló Olinuck.

Sobre las granizadas, explicó que son fenómenos muy localizados y para medirlos tienen que ocurrir en el predio del Inta. Se tiene en cuenta varios aspectos, como tamaño de piedra, el porcentaje de lo que cubre el suelo, si se rompe al caer en un piso firme, la dirección que tiene y vientos. Pero en general se tienen datos de la adversidad de hace 50 años.

“Se han visto cosas interesantes. Por ejemplo, en el 85% de las veces ocurren en el segundo semestre y principalmente en septiembre, octubre, noviembre y hasta diciembre. Hay meses como enero, febrero, marzo y abril en los que no registramos esta adversidad. Principalmente se concentran en primavera, época de mayores tormentas, así tenemos las tormentas más fuertes, los granizos, también la mayor cantidad de precipitaciones”, indicó Olinuck.

Lo que trae el cambio climático

En caso del agua caída, señaló que octubre último fue un mes muy lluvioso, “y aunque en la historia es el mes que presenta el promedio más alto (226 milímetros), este mes Posadas superó los 500 milímetros, Garupá fue de 567 y en Cerro Azul fue de 334, mucho menos que en otra zona pero siguen siendo valores muy elevados”.

Asimismo, sostuvo que “el promedio de lluvias a lo largo de los años es interesante. Por ejemplo, agosto se está volviendo cada vez más seco junto a julio, ya que tienen los promedios más bajos, actualmente de 116 milímetros. Es decir que, a lo largo de la historia, hemos visto que en octubre y diciembre las lluvias caídas fueron aumentando y julio-agosto, disminuyendo. Esto hace que en el semestre cálido la concentración de lluvias sea bastante superior que en el semestre frío”.

Teniendo en cuenta los datos totales en caso de lluvias en la provincia, Olinuck explicó que los promedios en general no van cambiando.

“Aunque en 2014 y 2015, las lluvias fueron excepcionalmente muy elevadas, superaron los 3.000 milímetros, cosa que nunca había pasado, pero en general el promedio ronda en 1.000 en Cerro Azul, y en todos estos años de medición hemos visto grandes cambios en eso”.

Sin embargo, atento al cambio climático, “lo que sí va cambiando es la distribución dentro del año, como dije antes, en los meses julio y agosto ahora llueve menos que antes y en los meses cálidos, principalmente octubre y diciembre, han aumentado mucho las lluvias. Y además son muy intensas, es decir, tenemos muchas más tormentas que antes”, advirtió.

Cambios en las temperaturas

Otra de las variables que ha mostrado modificaciones importantes es la temperatura.

“Hemos visto cambios muy importantes en temas de heladas. En los últimos años la frecuencia de heladas fue mucho mayor en septiembre, lo que es muy negativo, porque en esa época los cultivos están muy sensibles a las bajas temperaturas y que aumente las heladas es muy dañino. Antes, las heladas se daban más entre mayo y agosto, ahora en mayo, junio, las frecuencias han bajado mucho para incrementarse más en septiembre, ha habido como un corrimiento del invierno”, explicó Olinuck.

Más atentos al clima

Aunque aclaró que en septiembre pasado no hubo ocurrencias de heladas.

Y si bien señaló que el Inta no mide las descargas eléctricas, sí registran las tormentas, que fueron muchas en lo que va de la primavera, con granizada, fuertes vientos y muchas descargas.

En cuanto al productor, recomendó que tendrá “que comenzar a atender cada vez más las consecuencias que trae el cambio climático y prestar más atención a las variables clima. Así, si cada vez son más frecuente las ocurrencias de heladas en septiembre, es un dato a tener en cuenta”.

Por ejemplo, “en cultivos de uvas que tenemos cerca del Inta, los productores prenden quemadores y combustible para luchar contra las heladas y los efectos fueron positivos. Es una forma de estar preparados y evitar la pérdida de cultivos o asegurarse de que los daños sean menores”.

En ese marco, advirtió que no hay que olvidar que antes ocurrían en invierno, época en la que los cultivos están en receso y los daños son casi son nulos, mientras que en primavera las plantaciones están en floración o con frutos pequeños, por lo que los daños pueden ser muy graves.

“Por ejemplo, hay datos que indican que un cultivo de durazno puede soportar temperaturas de 20 o 25 grados bajo cero también en pleno invierno, pero en primavera con 1 grado bajo cero, si la ocurrencia es en floración o con frutos pequeños, los daños son muy importantes”, señaló el agrometeorólogo.

“Entonces esos cambios que están ocurriendo en lo que es temperaturas como en lluvias son cuestiones que el productor hoy debe tener en cuenta, ya que en muchos casos no va a eliminar el daño pero sí disminuirlo. Es esencial proteger el suelo, ya que con lluvias tan abundantes en primavera, aumenta la erosión”, concluyó.

Algo de historia

La Estación Agrometeorológica principal del Inta Cerro Azul ya tiene una larga historia. Fue instalada en septiembre de 1966 y cumplió en 51 años este 2017. Forma parte de una red de estaciones que posee el Inta en todo el país, 150 en total, ubicadas en las estaciones experimentales del Inta. “La función principal es generar información agrometeorológica normalizada a efectos de brindar a los técnicos del Inta información para sus informes y trabajos a campo. Pero a largo plazo el objetivo es ir definiendo el clima del lugar donde está la Estación”, detalló José Olinuck.

En el caso de Misiones, el técnico señaló que teniendo en cuenta que tiene muchos accidentes geográficos, las variantes del clima varían mucho de Norte a Sur.

Por eso se han emplazado en todo el suelo misionero una red de 50 estaciones convencionales. “Si bien nuestra provincia es chica, por estos accidentes hay muchas diferencias. Por ejemplo, en Irigoyen, estamos 800 metros sobre el nivel del mar, mientras que en la zona Sur estamos a 100, esto causa diferencias importantes en lo que es temperatura y lluvia”, agregó. La mayoría de estos equipos se han emplazado hace más de 30 años, por lo que es posible definir tipo de clima de casa zona.

“En la principal medimos todas las variables que hacen al clima: temperatura de suelo, evaporación, lluvias, heliofanía o cantidad de horas luz del sol durante el día ya que eso tiene influencia en los cultivos, medimos la radiación solar, vientos, temperatura, humedad del aire, la velocidad media del viento y granizos”, detalló el agrometeorólogo.

En la estación principal, hay varios equipos, entre los que se destacan la estación automática (mide y envía datos al instante), las convencionales con muchas más prestaciones que las automáticas pero solo registran datos, la estación solar y métrica que mide la radiación solar. Todos estos equipos trabajan en redes provinciales y nacionales.

El heliógrafo (mide las horas de luz del sol), termohigrógrafo (temperatura como la humedad relativa), tanque de evaporación (nivel de evaporación), pluviómetro (mide cantidad de agua caída), pluviógrafo (registra la intensidad de la lluvia), geotermómetros (miden la temperatura del suelo a cinco, diez y 20 centímetro) y el anemómetro, que registra la velocidad del viento a 50 centímetros y a dos metros del suelo.

Jardín América registró muchos temporales  y más severos este año

El director de Defensa Civil Municipal de Jardín América, Marcial Giménez, dialogó con El Territorio y expresó respecto a los últimos fenómenos climáticos que se dieron en esa ciudad. Advirtió que cada uno de ellos “obliga a tomar decisiones en muy poco tiempo, todo es urgente y la asistencia debe ser inmediata”. Y añadió: “Percibimos que este año son mucho más severos y una cantidad increíble”.

Detallando casos puntuales, recordó que “en el barrio Capilla hubo vientos huracanados y muy localizados, a una casa se le volaba todo y a la que estaba pegadita no se le movía una chapa, lo mismo pasó en el barrio de los tareferos. Antes los vientos pasaban y dejaban una franja de daños donde todo se veía afectado por igual, ahora daña como por sectores”, explicó Giménez.

Y señaló que uno de los últimos fuertes temporales registrados fue del 25 de octubre pasado

“Hasta no hace muchos años asociábamos las lluvias con determinadas épocas, con fechas, ahora llueve en cualquier momento y mucha agua en pocas horas”, sostuvo.

En ese marco, explicó que habitualmente cuando se anunciaba un fenómeno meteorológico extraordinario, la Comisión de Defensa Civil local se reunía a evaluar la situación y desde ese momento se concretaba el plan de contingencias, pero este año debieron improvisar reuniones en los lugares afectados porque los tiempos se acortaron considerablemente.

Jardín América sufrió varios fenómenos extraordinarios en toda la extensión del municipio en lo que va del año y lo que antes era previsible dejó de serlo. Hasta no hace mucho tiempo los afectados, por lo general, eran los barrios de menores recursos o los localizados a la vera de los arroyos.

Las consecuencias de las tormentas ya no sólo son los posibles evacuados sino “la caída de postes, árboles, carteles, voladura de chapas y muchos cables y luminarias afectadas” finaliza diciendo Marcial Giménez.

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