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26/05/2025

Este 27 de mayo se conmemora el Día del Bosque Atlántico: Una incansable lucha por su existencia

Cada 27 de mayo celebramos el Día del Bosque Atlántico, fecha en la que se busca concientizar sobre uno de los biomas más biodiversos del mundo y a su vez más amenazados. Cada 27 de mayo, desde hace tres años, se intenta generar conciencia sobre la importancia de la biodiversidad, sus hábitats y los beneficios que brinda el Bosque Atlántico a los pueblos que la habitan. Lo que en Argentina conocemos como selva misionera, es la porción que tenemos en el país de este complejo ecorregional que es compartido con Brasil y Paraguay. Originalmente cubría 1.345.300 km2, pero en los últimos 40 años fue reducido significativamente por la deforestación, la urbanización, la producción, y hoy queda sólo alrededor del 17% de los bosques originales.

En la porción que se encuentra en nuestro país, la Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja hace más de 20 años, promoviendo la conservación, capacitación e investigación desde la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, restaurando la selva misionera junto a productores rurales, entre otras acciones, para impulsar la conservación del yaguareté y su hábitat. Mañana, 27 de mayo, se celebra el Día del Bosque Atlántico, una fecha crucial para concientizar sobre la importancia de este ecosistema vital y la urgente necesidad de su conservación. Compartido por Argentina, Brasil y Paraguay, este bosque es uno de los más biodiversos del planeta, aunque también uno de los más amenazados.

Un tesoro de biodiversidad bajo amenaza
El Bosque Atlántico, conocido en Brasil como Mata Atlántica y en Paraguay como Bosque Atlántico del Alto Paraná, abarcaba originalmente una vasta extensión de aproximadamente 1.345.300 kilómetros cuadrados (casi 135 millones de hectáreas). Lamentablemente, ha sido reducido drásticamente a lo largo de los siglos; se estima que solo queda menos del 12% de su superficie original, en pequeños fragmentos desconectados en su mayoría.

A pesar de esta pérdida masiva, sigue albergando una asombrosa variedad de vida, lo que lo convierte en uno de los "hotspots" de biodiversidad más importantes del mundo. Es hogar de:

Plantas: Se han registrado unas 30.000 especies de plantas, de las cuales el 40% son endémicas (no se encuentran en ningún otro lugar). En algunas zonas, se han encontrado más de 450 especies de árboles por hectárea, un récord mundial.
Mamíferos: Alberga al menos 154 especies de mamíferos, incluyendo la población más austral de jaguares, pumas, tapires, y una gran diversidad de monos.
Aves: Es hogar de más de 1.300 especies de aves, muchas de ellas endémicas. Solo en el Parque Nacional Iguazú (Argentina), se han registrado 450 especies de aves.
Reptiles y Anfibios: Se han identificado 256 especies de anfibios y 154 especies de reptiles.
Peces de agua dulce: Cuenta con 205 especies de peces de agua dulce.
Invertebrados: La diversidad de insectos y otros invertebrados es inmensa y aún poco explorada, estimándose que hay millones de especies, incluyendo entre 3 y 12 millones de especies de bacterias desconocidas viviendo en los árboles de esta ecorregión.
Su importancia va más allá de la biodiversidad; el Bosque Atlántico también provee servicios ecosistémicos esenciales como la regulación del clima, la protección de cuencas hídricas, la polinización de cultivos y la provisión de recursos naturales para las comunidades locales.

El trabajo mancomunado: clave para su futuro
Conscientes de la magnitud del desafío y la interconexión de sus territorios, Argentina, Brasil y Paraguay han comprendido que la conservación del Bosque Atlántico requiere un esfuerzo conjunto. Diversas iniciativas y proyectos binacionales y trinacionales se han puesto en marcha para proteger los fragmentos restantes y restaurar áreas degradadas.

En Argentina, la provincia de Misiones es el principal reducto de este bosque, donde se realizan importantes esfuerzos de conservación a través de parques provinciales, reservas privadas y la concientización de la comunidad. La interacción con las áreas protegidas de Brasil y Paraguay, especialmente en la región de las Cataratas del Iguazú, es fundamental para la conectividad del paisaje.

Brasil, que posee la mayor parte del Bosque Atlántico, ha liderado importantes programas de restauración y creación de unidades de conservación. Organizaciones gubernamentales y no gubernamentales trabajan incansablemente en la reforestación, el manejo sostenible de la tierra y la educación ambiental.

Por su parte, Paraguay también ha impulsado leyes y proyectos para proteger su porción del bosque, que se encuentra principalmente en el este del país. La lucha contra la deforestación ilegal y la promoción de prácticas agrícolas sostenibles son prioridades en su agenda ambiental.

El trabajo mancomunado se refleja en la coordinación de políticas de conservación, el intercambio de conocimientos y experiencias, la realización de monitoreos conjuntos de la biodiversidad y la lucha contra los delitos ambientales transfronterizos. Es un ejemplo de cómo la cooperación internacional es indispensable para abordar desafíos ambientales que trascienden las fronteras políticas.

En este Día del Bosque Atlántico, es fundamental recordar que su futuro depende de la continuidad de estos esfuerzos conjuntos y del compromiso de cada uno de nosotros para valorarlo y protegerlo. La conservación de este bioma no solo beneficia a la naturaleza, sino que también asegura el bienestar de las comunidades y contribuye a la salud de todo el planeta.
Misiones: Bastión del Bosque Atlántico en Argentina
En Argentina, la provincia de Misiones se erige como el principal baluarte del Bosque Atlántico, albergando la mayor parte de lo que queda de este ecosistema vital en el país. Reconocida como una de las ecorregiones más importantes del mundo, Misiones ha desplegado un intenso trabajo para su protección. Gran parte de la selva misionera se encuentra dentro de áreas protegidas, como el renombrado Parque Nacional Iguazú y una extensa red de parques provinciales y reservas privadas. Estos espacios no solo resguardan la biodiversidad única de la región, sino que también funcionan como corredores biológicos que facilitan el movimiento de especies y la conectividad con las áreas de Bosque Atlántico en Brasil y Paraguay.

El compromiso de Misiones se ve reflejado en su legislación ambiental, en programas de educación y concientización que involucran a las comunidades locales, y en el fomento de prácticas sostenibles. La provincia se ha convertido en un ejemplo de cómo es posible integrar la conservación con el desarrollo local, entendiendo que la salud de la selva es fundamental para el bienestar de sus habitantes.