23/09/2025
Niña Misionera es ahijada del Presidente Milei
Aymara Soledad Martínez, de 7 años y oriunda de San Vicente, fue reconocida como ahijada presidencial bajo la Ley N.º 20.843, que establece el padrinazgo del séptimo hijo varón o séptima hija mujer. La familia recibió la medalla, un libro conmemorativo y el acceso a una beca educativa nacional.
Aymara Soledad Martínez, una niña de 7 años oriunda de San Vicente, fue reconocida oficialmente como ahijada presidencial en el marco de la Ley N.º 20.843, que otorga al Presidente de la Nación el padrinazgo del séptimo hijo varón o séptima hija mujer consecutivos.
La confirmación llegó a través de una carta enviada a su madre, Teresa Ramona Molas Domínguez, por la Subsecretaría de Asuntos Presidenciales, junto con la tradicional medalla presidencial y un libro con imágenes y costumbres regionales de la Argentina.
La familia Martínez está compuesta por siete hermanas: Leonela Evelín (27), María Belén (26), Mayra Noemí (24), Anabela Marilín (20), Ruth Milagros (16), Aixa Milena (10) y la pequeña Aymara, además de sus padres, Pedro y Teresa. La ceremonia de presentación se realizó en la Iglesia Congregacional de San Vicente, donde la niña fue apadrinada por Sergio Matías Bromberger (30) y por su hermana María Belén. El encuentro incluyó una oración familiar y contó con la participación de la concejal Sandra Rodríguez, hermana del intendente local.
El padrinazgo presidencial no solo tiene un valor simbólico. También contempla un beneficio concreto: una beca nacional que acompaña al ahijado desde los tres años y durante todo el trayecto educativo que decida cursar, gestionada cada año a través de la Secretaría de Educación de la Nación. Se trata de la segunda niña reconocida por Javier Milei, luego de Noah Portillo, nacida en Río Gallegos en 2023, cuya madre también es de origen misionero.
La hermana de Aymara, María Belén, recordó cómo comenzó el trámite que culminó con este reconocimiento. “Todo comenzó cuando trabajaba el hospital de San Vicente. Un día se acercó un muchacho a pedirme una historia clínica y me habló de la ley que ampara a los séptimos hijos. Yo, por curiosidad, empecé a investigar y encontré que realmente existía esa normativa. Entonces le conté a mi mamá y empezamos a enviar correos a Presidencia. Al tiempo nos respondieron, pidieron documentación y nos acompañaron en el proceso hasta que se concretó la ceremonia”, explicó.
En ese sentido, destacó el impacto que tendrá para su hermana menor: “Somos una familia trabajadora, de recursos modestos. Este padrinazgo es un beneficio muy importante porque le asegura a mi hermanita un acompañamiento en sus estudios, desde ahora hasta el nivel educativo que ella decida alcanzar. Es un orgullo enorme para nosotras”.
El padrinazgo presidencial y la Ley N.º 20.843
El reconocimiento de Aymara Soledad Martínez como ahijada presidencial no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una tradición que fue oficializada por la Ley N.º 20.843, sancionada el 19 de octubre de 1974 y reglamentada por el Decreto 415/1975. La normativa convirtió en política de Estado una costumbre arraigada en la cultura argentina, vinculada a la idea de protección especial hacia el séptimo hijo varón o la séptima hija mujer.
El artículo 1 de la ley establece de manera explícita: “El Presidente de la Nación será padrino de todo séptimo hijo varón o séptima hija mujer consecutivos, de una misma unión matrimonial o extramatrimonial”. De esta forma, la figura presidencial se convierte en el padrino simbólico de miles de niñas y niños que cumplen con esta condición.
A su vez, el artículo 2 prevé que esta relación no sea únicamente protocolar: “Los ahijados gozarán de beneficios que se determinarán por vía reglamentaria”. Entre ellos, se incluye una beca educativa nacional gestionada por la Secretaría de Educación, que acompaña a cada beneficiario desde los tres años de edad hasta la finalización de los estudios que decida cursar. Este punto otorga un respaldo concreto a familias numerosas o de bajos recursos, como la de Aymara en San Vicente.
El Decreto 415/1975, firmado un año después de la sanción de la ley, precisó los procedimientos para el otorgamiento del padrinazgo y dispuso que el reconocimiento se formalice con la entrega de una medalla presidencial y un diploma, elementos que hoy se mantienen como parte de la tradición oficial.
Con el correr de los años, distintos presidentes de la Nación han ejercido este padrinazgo. En tiempos recientes, Javier Milei ya reconoció a su primer ahijado presidencial, Noah Portillo, nacido en Río Gallegos en 2023, y ahora sumó a Aymara como la primera niña misionera incorporada bajo esta ley.