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13/03/2026

Escuela Especial N° 46: entre la esperanza de la obra nueva y la urgencia de sostener un edificio "con vida útil cumplida"

La Escuela Especial N° 46 atraviesa un momento de transición histórica. Entre el ruido de las máquinas y la rutina pedagógica, la institución busca equilibrar el entusiasmo por el futuro con las carencias del presente. En diálogo con RADIO STOP, su directora, Celia Kurrle, brindó detalles sobre la obra en curso y la imperiosa necesidad de no detener la reconstrucción de un edificio que, según sus propias palabras, "ya cumplió su vida útil".

Un nuevo espacio para el desarrollo

Desde febrero, la institución vive la ejecución de una primera etapa de obras que consiste en la construcción de un Salón de Usos Múltiples (SUM), que incluirá cocina, baño y un depósito. Con un plazo estimado de ocho meses, se espera que para fin de año los alumnos puedan disfrutar de este espacio.

"Hoy los chicos hacen educación física en la galería, que es pequeña y riesgosa por los postes. Cuando llueve, no tenemos un lugar adecuado", explicó Kurrle. El nuevo SUM no solo servirá para gimnasia, sino también para talleres y actos, ofreciendo un entorno seguro y digno para los casi 70 alumnos que asisten en ambos turnos.

El "mientras tanto": una estructura en peligro

A pesar del avance de la obra nueva, la preocupación de la comunidad educativa radica en el estado del viejo edificio. La directora fue contundente al describir las falencias: filtraciones de agua en la biblioteca, madera deteriorada y, lo más preocupante, postes podridos que sostienen los techos.

"Es imperioso que la obra no se detenga después de esta primera etapa. El edificio actual está cumpliendo su ciclo y necesitamos que la construcción continúe con los salones de clase y el área administrativa, porque los espacios hoy son muy reducidos y nos limitan los proyectos", señaló la docente.

Inseguridad y solidaridad: las dos caras de la moneda

Tras años difíciles marcados por constantes hechos de vandalismo —llegaron a sufrir 10 robos en un solo año, perdiendo desde tanques de agua hasta sanitarios—, la situación parece haber dado un respiro. La presencia de un sereno por la obra ha servido como medida disuasoria, brindando una tranquilidad que la institución no tenía desde la pandemia.

En contrapartida a la violencia externa, la solidaridad sigue siendo el motor de la escuela. Kurrle destacó que una panadería local les dona el pan desde hace 17 años, lo que permite, junto a los fondos estatales, garantizar el desayuno y la merienda diaria. Además, la escuela mantiene un fuerte vínculo con las familias a través de talleres de acompañamiento pedagógico y conductual.

Un llamado a la comunidad

Para poder sostener el funcionamiento diario mientras la obra mayor avanza, la Escuela N° 46 necesita el apoyo de los vecinos y empresas de la zona. Las prioridades actuales son:

Materiales de construcción: Postes y madera para reemplazar los sectores podridos.

Mantenimiento: Pintura exterior para mejorar la fachada y arreglos de plomería.

Insumos: Elementos de limpieza, cuyo costo se ha vuelto difícil de afrontar para las familias.

"Todo es bienvenido", concluyó la directora, invitando a quienes deseen colaborar a acercarse a la sede de la escuela en el Kilómetro 1, junto al Centro de Día.