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26/08/2026

Qué habría revelado la auditoría de Tini a su papá Alejandro Stoessel

La cantante pidió ordenar los números

“Siempre fuiste tú lo mejor de mí/ Me enseñaste a amar amándome a mí/ No podía aceptar despedirme así/ Por eso, de rodillas pedí/ Por un ratito más/ Porque sigas aquí”, cantaba hace dos años Tini Stoessel el tema “Pa”, dedicado justamente a su padre, el productor Alejandro Stoessel, que por esos días luchaba por su vida en una sala de terapia intensiva.

Hoy, padre e hija estarían en veredas opuestas. Según trascendió en las últimas horas y pudo confirmar LA NACION a través de personas que trabajaron con ellos durante años, la cantante renunció hace tres meses a la representación artística de su padre.

Alejandro fue el representante de su hija durante quince años, más de la mitad de la vida de la artista. Desde que ella comenzó a trabajar en la tira de Disney Violetta, a sus catorce. Al terminarse hace tres meses la relación contractual y ante las sospechas de que su patrimonio no era tan amplio como debería de ser el de una estrella de su talla, solicitó una auditoría que, entre otros pormenores, habría arrojado que Stoessel padre era el único beneficiario de las ganancias de la artista.

Las especulaciones periodísticas sostienen que la cifra que estaría en juego alcanza los 70 millones de dólares.

Ni la cantante ni el productor se refirieron públicamente al tema, tampoco lo hizo la mamá de Tini, Mariana Muzlera. El hermetismo de la familia es total. LA NACION intentó comunicarse con Alejandro Stoessel, quien no respondió los mensajes.

Sin el testimonio de los protagonistas, la historia se construye -principalmente en tevé- a través de trascendidos y de documentos que no llegan al público. Pero, como fue dicho, hay un dato clave y probado: padre e hija rompieron su vínculo comercial. Ya no son representante y representada, fórmula con la que construyeron un éxito arrollador y millonario.

A semanas de reanudar su gira con Futtura, todo es incertidumbre en torno a la cantante. En televisión, en los programas de la tarde, se tejen todo tipo de especulaciones.

En Los Profesionales dijeron que Tini podría no recibir ganancias de los shows por venir ya que nunca habría firmado nada. “La totalidad de los ingresos pasados y futuros del contrato discográfico fueron, o van a ser cobrados, por una sociedad en la que ella no tiene ningún control. No tiene acceso a sus cuentas, ni firma, ni participación accionaria”, sostuvieron.

La ex Violetta creció bajo el ala artística de su padre, pero más allá de la ayuda que él pudiera darle por ser una persona del medio, ella no tomaba decisiones sobre su carrera ni desde lo artístico ni desde lo contractual, todo lo supervisaba y decidía él y según se supo, las ganancias habrían ido a parar a empresas a su nombre, no de ella.

“En algunos casos, y por pedido de las propias firmas contratantes, ella afirmó que aceptaba la intervención de esas empresas. Pero nunca le cedió sus derechos, ni los de su imagen, ni los comerciales. Firmó esa documentación sin conocer en detalle su alcance, por confianza en quienes se la presentaron. Las sociedades que controla Alejandro acumulan el dinero generado por la obra de la joven, quien no figura como autorizada para realizar movimientos bancarios en ninguna de estas compañías. A diferencia de su padre, ella tiene una única cuenta de su titularidad exclusiva, y solo en junio de 2026 por intervención de sus abogados pudo acceder a la misma”, aseguró el periodista Damián Rojo.

Además de la música, hay otro negocio paralelo en todo lo relacionado con derechos de imagen y derivados, como puede ser por ejemplo el merchandising. Ese punto tampoco estaría del lado de la joven: todo eso pertenecería también a sociedades (algunas argentinas y otras extranjeras) de las cuales Tini no es propietaria.

Una de estas empresas, según Marina Calabró, se llama QTV y fue fundada por Alejandro y Francisco (hermano de Tini) Stoessel.

En definitiva, a pesar de poner el cuerpo, la voz y de componer ella misma muchos de sus temas, la artista no sería dueña de nada “en los papeles”. No tendría los derechos de sus creaciones y derivados y tampoco las ganancias ocasionadas por estos.

Incluso trascendió, como dato de color, que la cantante tendría un límite de cinco mil dólares mensuales en la tarjeta de crédito y que no era consciente respecto a cuánto dinero tenía o generaba.

La explicación para que todo estuviera a nombre de Alejandro y no de Martina sería que “buscaban protegerla” en caso de que ella fuera víctima de posibles reclamos legales.

El silencio de las partes da lugar a versiones encontradas. En LAM, por ejemplo, presentaron el testimonio de “un allegado a Alejandro Stoessel” que aseguró que “Tini está ordenando todo su patrimonio para la boda. Tiene que determinar claramente sus bienes propios antes de casarse”. Incluso desde el panel sostuvieron que no hay conflicto entre padre e hija, sino una “transición” y que mantienen el diálogo entre ellos.

El primer indicio

Según trascendió en los últimos días, fue Rodrigo de Paul, pareja y futuro marido de la cantante quien comenzó a sospechar de presuntos manejos turbios y a preguntarse por el patrimonio de su futura esposa luego de que su suegro sugiriera la firma de un contrato prenupcial. Entonces Tini habría caído en cuenta de que había generado una fortuna sobre la que no tenía ningún poder.

“Nada, no tenía nada de nada. Pero no estaba solo Alejandro, estaba también Fran, el hermano de Tini, razón por la cual ella fue frenando (la auditoria) hasta el momento de firmar el prenupcial”, dijeron en el programa Secretos Verdaderos.

Por el momento no hay una denuncia formal de Martina hacia su padre. En caso de que esta se realice se podrían contemplar los delitos de defraudación y administración fraudulenta, ilícitos que contemplan una pena de entre un mes y seis años de prisión.