Estudiantes jugó mejor pero no pasó del 0-0 ante Flamengo
La novela que se proyectó sobre el césped del estadio de Uno tiene final abierto. La sensación que dejó el primer capítulo fue inequívoca: Estudiantes mereció un poco más contra el Flamengo. Fue el equipo que contó con más aproximaciones en una noche en la que el fervor de las tribunas superó ampliamente a las emociones que ofreció la trama que se vio en el campo de juego. Pero el Pincha no logró marcar la diferencia y tendrá que sacar a relucir su histórica mística copera para ir por la heroica en el Maracaná, un estadio en el que el Rubro Negro acumula 11 partidos sin sufrir derrotas por toda competencia, con ocho victorias y tres empates. Una prueba de fuego que se avizora difícil, pero no imposible si se contempla que el equipo de La Plata ha dado la talla en condición de visitante, donde tras empatar de local definió sus dos series en esta Copa Libertadores con victorias ante Universidad Católica (3-0) en Santiago de Chile y Corinthians (1-0), otro gigante de Brasil, en San Pablo.
El duelo en La Plata fue una lucha. Una batalla táctica, mental, física y estratégica por cada centímetro de la cancha. Un choque en el que ambos procuraron no asumir riesgos y calcularon con frialdad cada paso para no regalar nada. Estudiantes no contó con tres de sus habituales titulares: González Pirez y Tomás Palacios no pudieron jugar por estar suspendidos, mientras que Correa llegó con lo justo tras superar un desgarro pero el Cacique Medina decidió preservarlo. El técnico del equipo argentino tampoco pudo tener a algunos relevos como Neves y Jalil Elías, quienes se averiaron en la Supercopa Internacional. A pesar de las bajas importantes en defensa, a lo que se sumó la imposibilidad de habilitar a Rojo, el Pincha sufrió poco porque Flamengo no logró arrimarse.
Sin De Arrascaeta, Danilo ni Jorginho, al conjunto brasileño le faltó inspiración y estuvo lejos de su mejor versión. Tuvo más posesión que Estudiantes, pero la tenencia fue inocua porque careció de fantasía. Casi nadie arriesgó con una gambeta para fabricar el espacio por temor a perderla. El Pincha ejerció presión coordinada y obligó al Fla a lateralizar con pases inofensivos. Carrascal fue el único que intentó ser disruptivo, pero no encontró socios. No tuvo cómplices en sus aventuras ofensivas. Y quien más padeció la implementación de ese libreto fue Bruno Henrique, absorbido por la férrea marca de Núñez.
Si bien el visitante la tuvo más, hubo un denominador común entre ambos equipos. Los dos estuvieron muy abocado a cubrir espacios, a cerrarle los caminos al rival.
Estudiantes supo neutralizar a un Flamengo que al final se conformó con no salir dañado. La billetera, esta vez, no salió a la cancha. La diferencia de un plantel cotizado en 54 millones de dólares contra otro de 219 millones no sólo no se apreció, sino que el Pincha incluso fue el dueño de las mejores ocasiones, la mayoría por vía aérea. Funes Mori, Carillo, Palacios y Núñez tuvieron sus chances.
Flamengo fue reducido a su mínima expresión y el punto le resultó un negocio por cómo jugó. Estudiantes irá por la gesta. Su historia sabe de épica.