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Zona Norte bajo el impacto de "El Niño": Misiones enfrentará un verano complicado y activa un operativo de asistencia y prevención

El temporal del domingo volvió a golpear con fuerza a Eldorado y localidades vecinas, dejando viviendas dañadas, árboles caídos, infraestructura afectada y un hombre luchando por su vida. Desde Protección Civil advierten que la inestabilidad continuará hasta enero. El Gobierno provincial coordina con los municipios los relevamientos, la asistencia a las familias y el monitoreo permanente de las condiciones meteorológicas.

La Zona Norte de Misiones volvió a quedar expuesta a la violencia de los fenómenos climáticos. El temporal del domingo dejó un nuevo saldo de destrucción en Eldorado, 9 de Julio, Santiago de Liniers y otras localidades, con viviendas afectadas, árboles desplomados, daños en estructuras y complicaciones en los servicios. Pero detrás de los destrozos inmediatos aparece un panorama todavía más preocupante: las tormentas podrían continuar de manera recurrente durante los próximos meses y extenderse hasta enero.

La advertencia fue realizada por el subsecretario de Protección Civil de Misiones, Enrique “Kike” Parra, quien confirmó que al menos siete municipios sufrieron las consecuencias del último fenómeno meteorológico. La mayor concentración de daños se registró en Eldorado, sobre la Ruta Provincial 17 y en localidades cercanas.

En Eldorado, el relevamiento preliminar de las fuerzas de seguridad contabilizó al menos 35 viviendas con voladuras de techos y más de 36 árboles caídos. El episodio más dramático ocurrió en el barrio 20 de Junio, donde un árbol cayó sobre una vivienda y provocó lesiones gravísimas a un hombre de 50 años, que permanece internado con traumatismo de cráneo y fracturas en ambas piernas, con pronóstico reservado y riesgo de vida.

En Santiago de Liniers, una empresa yerbatera sufrió daños de consideración por el desprendimiento de casi la totalidad de un tinglado. También se reportaron afectaciones en 9 de Julio, Fracrán, San Pedro, Victoria y Mado.

Ocho alertas naranja en un solo mes: una señal que preocupa

Uno de los datos más inquietantes del escenario climático provincial es la frecuencia con la que se vienen repitiendo los fenómenos de intensidad.

Parra reveló que durante octubre Misiones registró ocho alertas naranja, cuando históricamente lo habitual era tener entre una y tres durante ese período. Además, sostuvo que cada uno de esos episodios dejó al menos 60 familias afectadas.

La perspectiva para los próximos meses tampoco resulta alentadora. Según explicó, los modelos meteorológicos anticipan una sucesión de jornadas de buen tiempo y períodos de tormentas, un comportamiento que podría mantenerse hasta enero.

“Vamos a tener tres o cuatro días lindos como tuvimos y después vamos a tener dos o tres de tormenta, nuevamente lindos y así hasta enero”, advirtió el funcionario.

El problema no se limita a la cantidad de precipitaciones. La reiteración de tormentas con fuertes ráfagas, caída de árboles y daños estructurales incrementa la vulnerabilidad de las familias, especialmente en los barrios donde las viviendas presentan mayores dificultades para resistir estos fenómenos.

El Gobierno provincial coordina la asistencia con los municipios

Frente a este escenario, el Gobierno de Misiones mantiene un esquema de trabajo conjunto entre Protección Civil, las intendencias y las fuerzas de seguridad para evaluar los daños, identificar las necesidades y canalizar los recursos hacia las familias afectadas.

Parra explicó que el primer relevamiento policial permite identificar a los damnificados, pero que posteriormente los municipios realizan una evaluación más detallada para determinar qué tipo de asistencia necesita cada hogar.

No es lo mismo una vivienda que sufrió la voladura total del techo que otra donde un árbol cayó sobre un cerco o bloqueó el acceso a un garaje. Esa información permite establecer prioridades y definir qué recursos pueden aportar las comunas y cuáles deben solicitarse al Estado provincial.

El caso de 9 de Julio es uno de los primeros ejemplos de esta coordinación: el municipio identificó 12 familias con daños en sus techos, entre voladuras totales y parciales, y avanzó en la gestión de recursos para responder a las necesidades más urgentes.

Esta articulación entre Provincia y municipios resulta central ante la posibilidad de nuevos episodios, ya que la asistencia no termina con la emergencia inmediata: también implica atender los daños habitacionales y acompañar a las familias que quedan en situación de vulnerabilidad.

La prevención, otra prioridad ante un verano de riesgo

Desde Protección Civil también hicieron hincapié en la necesidad de que la población adopte medidas preventivas antes de la llegada de nuevas tormentas.

Entre las recomendaciones se encuentran revisar y asegurar las chapas de los techos, retirar objetos sueltos de patios y galerías, evitar dejar macetas y elementos que puedan ser desplazados por el viento y, fundamentalmente, no permanecer ni circular por la vía pública durante los momentos de mayor intensidad.

La advertencia tiene sustento en episodios concretos. Parra relató que en Paraje Los Paraísos una rama cortó un cable eléctrico que cayó sobre un ternero y provocó su muerte por electrocución. Una situación que pudo haber terminado en una tragedia humana.

En paralelo, el funcionario señaló que por el momento no se espera una creciente inmediata de los ríos Paraná y Uruguay, aunque aclaró que sus niveles dependen en gran medida de las precipitaciones en Brasil y que el monitoreo debe ser permanente.

Una emergencia que exige continuidad

La sucesión de tormentas está poniendo a prueba la capacidad de respuesta de los municipios y de los organismos provinciales. Los daños registrados en la Zona Norte durante el último temporal son una nueva muestra de la exposición de las comunidades frente a fenómenos meteorológicos cada vez más recurrentes.

Con un pronóstico que anticipa inestabilidad hasta enero, el desafío para Misiones será sostener la asistencia, fortalecer la prevención y mantener activos los mecanismos de coordinación entre el Gobierno provincial, los municipios y las fuerzas de emergencia.

La respuesta inmediata a las familias damnificadas es indispensable, pero el escenario que se aproxima exige algo más: anticipación, recursos disponibles y capacidad de reacción. Porque si las previsiones se cumplen, lo ocurrido el domingo podría no ser un episodio aislado, sino parte de una temporada de tormentas que todavía tiene varios meses por delante.