Algunos prefieren tomar una ducha tempranoo, otros optan por hacerlo durante la noche, y están aquellos que no tienen un horario favorito.
8 claves esenciales para un baño saludable
Algunos prefieren tomar una ducha temprano porque aseguran que es un método infalible para despertarse. Otros optan por hacerlo durante la noche, para disfrutar de un momento de relajación, dejando atrás un día cargado de actividades intensas. Y están aquellos que no tienen un horario favorito, y se bañan para combatir el frío o para aliviar el calor del verano. Por cualquiera de esta u otras razones, ducharse es un acto necesario para higienizar el cuerpo todos los días.
Pero aunque sea una actividad por demás imprescindible, de no seguir una serie de hábitos trascendentes se puede transformar en una práctica insalubre. El exceso de higiene pareciera ser el punto que alerta a dermatólogos e investigadores. A continuación, los consejos de los mejores expertos para que la ducha sea perfecta y sana.
1- Una vez por día
No superar la cantidad recomendada es un factor muy determinante. Un estudio de la Universidad de San Diego en Estados Unidos reveló que el exceso de agua y jabón puede debilitar la piel y aumentar la posibilidad de infecciones, ya que destruye las barreras protectoras como son el manto ácido, hidro-lipídico y córneo.
En caso de ser dos veces al día, deben ser cortas, señaló la dermatóloga Jessica Krant, que además indicó que si no se lleva una vida muy activa, se puede reducir el número semanal. Además, no se debe quedar debajo del agua durante varios minutos seguidos. "Para pacientes con dermatitis atópica o piel muy seca, recomiendo mantener duchas de cinco minutos o menos", dijo a NBC News la dermatóloga Lauren Ploch.
2- Permanecer fresco
El agua caliente elimina los aceites naturales y daña la piel más rápidamente. Una ducha tibia o más fría es más productiva. "Algunas personas abogan por agua extremadamente fría para dinamizar la circulación", sostuvo Krant, que recomendó la temperatura con la que mejor se sienta cada uno, siempre que no sea de un temperatura elevada.
3- La frecuencia del lavado del cabello
Lavar el cuero cabelludo al menos dos veces por semana para evitar la acumulación de aceites que llevan a la descamación y enrojecimiento. "Lavar el pelo cada día no hace que se caiga más. Ni la frecuencia de lavado ni el uso de cosméticos capilares (gel, cera, tintura, entre otros productos) hace que el pelo se desprenda más", manifiestó Didac Barco, dermatólogo de Centro Médico de Barcelona. Si el objetivo es cuidar el pelo, exhibirlo con brillo y que esté presentable, al lavarlo todos los días se conseguirá el efecto contrario. Los componentes químicos del shampoo, en exceso, producen lo opuesto a lo que se busca.
4- Enfocarse en las áreas más difíciles
Hay cuatro puntos del cuerpo vitales para no descuidar y a los que se debe priorizar, sobretodo si se dispone de poco tiempo: los pies, los genitales, las axilas y las manos. Los brazos y piernas no siempre necesitan jabón.
5- Elegir el jabón correcto
"No es bueno abusar en algunas partes del cuerpo ya que pueden secar la piel. En las zonas más sensibles -genitales, pies, axilas y manos- sí es necesario un enjabonado correcto", dijo a Infobae la dermatóloga Silvia Misuriello (MN 74.587), quien recomendó "utilizar jabones neutros, de glicerina, con poco detergente o de aceites vegetales, ideales para que la piel no se irrite".