De exportar limones a vender "en bolsitas" por los pueblos: el drama de la citricultura en Misiones
La citricultura en el norte de Misiones, una actividad con más de 60 años de tradición, atraviesa hoy su hora más oscura. Lo que hace unos años era una potencia exportadora que enviaba limones a mercados tan exigentes como Rusia, hoy se ha reducido a una economía de subsistencia. Ricardo Ranger, productor de la zona, describe un panorama desolador: "No nos queda otra que salir con mi señora a repartir fruta en camioneta por los pueblos para sobrevivir".
Un consumo por el suelo
La caída del poder adquisitivo ha transformado los hábitos de los misioneros. Según Ranger, el cliente que antes compraba por kilos, hoy cuenta las unidades. "El que te compraba tres kilos, hoy te compra dos naranjas. La gente no tiene plata y eso provocó el cierre de verdulerías históricas en localidades como Esperanza, Libertad y Eldorado", relató el productor en diálogo con RADIO STOP.
Para Rangel, esta crisis tiene un matiz diferente a las anteriores: "Es peor que el 2001. Estamos 60 años en esto y nunca vimos una situación así". La descapitalización es tal que los productores ya no pueden costear los insumos básicos (químicos y fertilizantes), lo que deriva en una caída inevitable de la calidad de la fruta.
El puerto de Buenos Aires: una barrera prohibitiva
Uno de los puntos más críticos señalados es la pérdida de competitividad frente a países vecinos. Ranger expuso cifras que explican por qué la exportación es hoy una utopía para el pequeño y mediano productor:
Ingresar un contenedor al puerto de Buenos Aires: cuesta aproximadamente 1.300 USD.
En Chile: el mismo trámite cuesta 250 USD.
"No somos competitivos. Ese dólar de diferencia por cajón hace que el cosechero cobre menos y el productor no tenga ganancia", sentenció.
El Estado como "enemigo" y la crítica a los subsidios
El productor fue tajante al señalar al Estado Nacional como el principal obstáculo para el desarrollo. Criticó duramente la agresividad fiscal en un contexto de quiebra y el fomento del empleo informal a través de planes sociales.
"El primer enemigo es el Estado Nacional. Te atrasás dos días en el formulario 931 y ya tenés una carta documento. Mientras tanto, el mismo Estado fomenta el desempleo: un obrero con cuatro hijos cobra más por tarjeta alimentaria y planes que trabajando en blanco. Si necesito 30 personas, no las consigo porque nadie quiere perder el beneficio".
El mito de "reinventarse"
Ante las sugerencias de cambiar de rubro o diversificar la producción, Ranger fue categórico: para un citricultor, la reinvención sin crédito es un "cuento".
"Una planta de cítricos tarda 10 años en producir. ¿Cómo me voy a reinventar si apenas llego a pagar la quincena? Solo podés hacerlo si tenés acceso al crédito, y hoy no tenemos nada", explicó, comparando la situación con Brasil, donde existen políticas de Estado que trascienden a los gobiernos de turno.
Competencia desleal y el pedido de "Misionerismo"
Finalmente, denunció el incumplimiento de resoluciones provinciales que regulan la entrada de fruta de otras provincias (como Entre Ríos). Según él, camiones ingresan con bins de 350 kilos y fraccionan la mercadería al costado de la ruta de forma irregular, lo que calificó como una "competencia desleal" que el Ministerio del Agro no controla.
A pesar del escenario sombrío, el productor planea seguir dando batalla hacia el 2026, apostando a la producción que ya tiene en pie, aunque con una advertencia final: "Hay que apoyar al productor misionero. El brasileño es regionalista; nosotros tenemos que aprender a defender lo nuestro".