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Bocinazos y filas de más de 3 kilómetros en los peajes en rutas misioneras

La transición hacia el sistema de cobro exclusivo por medios digitales en las estaciones de peaje de la provincia de Misiones —implementado recientemente por la concesionaria en reemplazo absoluto del dinero en efectivo— atravesó su prueba más crítica este fin de semana. Con un flujo vehicular sumamente intenso en las rutas misioneras, los puestos de Santa Ana y Fachinal se convirtieron en un verdadero dolor de cabeza para los conductores.

Filas que superaron los tres kilómetros de extensión, demoras superiores a los 20 minutos por usuario y una persistente protesta de bocinazos marcaron el pulso de las principales arterias viales, evidenciando que la adaptación tecnológica dista de ser fluida.

Fallas tecnológicas y el cuello de botella del sistema

El conflicto principal se desencadenó a raíz de la obligatoriedad de abonar las tarifas mediante alternativas electrónicas habilitadas —tales como código QR, tarjetas de débito o crédito, billeteras virtuales o el sistema TelePASE—, eliminando por completo la operatoria con billetes físicos.

Sin embargo, durante las horas pico del fin de semana, la caída intermitente, la congestión de datos o la lentitud en la lectura de los códigos QR paralizaron las casillas de cobro. A esto se sumó la situación de numerosos conductores locales y turistas de países limítrofes (como Paraguay y Brasil) que, al desconocer la normativa o no contar con medios digitales aptos para operar sin conectividad internacional o blanqueos previos, terminaron generando extensas retenciones en las dádivas.

Reclamos de los automovilistas y desafíos operativos

El malestar no tardó en hacerse escuchar en plena traza vial. Conductores varados manifestaron su enojo ante la falta de alternativas de contingencia rápida por parte del personal de la concesionaria cuando el sistema digital colapsa.