Milei viaja a Nueva York para participar de la Asamblea de la ONU
El presidente de la Nación, Javier Milei, reconfiguró su agenda internacional de cara a la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, con el objetivo de priorizar la disputa de soberanía por las Islas Malvinas y buscar un respaldo clave de la Casa Blanca. Tras desestimar una visita programada a Londres debido a la creciente tensión diplomática con el Reino Unido, los diplomáticos argentinos concentran sus esfuerzos en abrochar un encuentro bilateral formal con Donald Trump.
La Cancillería argentina trabaja de forma directa con el protocolo de la Casa Blanca y el Departamento de Estado para definir los detalles de la reunión. El plan de la administración nacional es aprovechar el coctel protocolar que la gestión republicana ofrecerá el martes 22 de septiembre para todos los mandatarios participantes de la ONU, aunque la meta de Balcarce 50 es concretar una audiencia privada donde el mandatario argentino pueda exponer los derechos históricos del país y escuchar la postura de su par norteamericano.
El líder de la Casa Blanca envió señales que encendieron las alarmas en Londres y abrieron una ventana de expectativa para la delegación argentina. Durante una conferencia de prensa junto al primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, el presidente estadounidense se refirió al conflicto territorial: “Siempre reviso todas las posiciones, esa es apenas una entre muchas. ¿Puedo cambiar de posición? Sí, puedo hacerlo”.
En el plano diplomático, el mandatario norteamericano vinculó la situación del archipiélago con los compromisos de defensa de la Corona británica y las demoras financieras del primer ministro Andy Burnham frente a la OTAN. Con su habitual estilo confrontativo, Trump chicaneó a la gestión británica al señalar que enfrentan complejidades internas que dificultan el despliegue militar a gran distancia: “Tienen un pequeño problema con la inmigración, con la energía y otros asuntos que deben resolver, así que no sé si van a estar dispuestos a viajar tan lejos”.
Y completó su diagnóstico sobre la disputa en el Atlántico Sur con una advertencia directa: “Estamos hablando de semanas en barcos. Estoy seguro que me involucrarían en ese desastre potencial, pero probablemente sería capaz de solucionarlo”.
Por su parte, los funcionarios de la Cancillería y el Ministerio de Defensa, conducidos por Carlos Presti, coordinan acciones para dar señales de firmeza en el territorio. En los próximos días viajarán a Tierra del Fuego para reunirse con el gobernador Gustavo Melella y avanzar en la supervisión de la demorada base naval de Ushuaia, un proyecto estratégico de soberanía que el Ejecutivo nacional busca reactivar con financiamiento prioritario.
En el plano legislativo y de política interna, la senadora oficialista Patricia Bullrich se diferenció del foco internacional y expresó su preocupación por la velocidad de la reactivación económica de las familias argentinas: “Esa velocidad me preocupa muchísimo. Me preocupa que esa velocidad esté al ritmo de lo que cada argentino necesita, para que el año que viene sienta que el esfuerzo que hizo tuvo un sentido”. Sin embargo, el oficialismo confía en que la firmeza en la causa Malvinas y la baja de la inflación consoliden el acompañamiento social de cara al año electoral.
Así las cosas, de cara al viaje a Nueva York, la comitiva presidencial ultima los detalles logísticos del traslado y los discursos técnicos que se presentarán ante el foro internacional. En paralelo, en el Congreso de la Nación, diversos bloques parlamentarios siguen de cerca la redefinición de la estrategia geopolítica, a la espera de que la Cancillería brinde precisiones sobre el alcance de los compromisos bilaterales que se buscan asumir en los Estados Unidos.