2024-12-04

Preocupación en el sector forestal por la posible venta del Campo Anexo Manuel Belgrano, ubicado en San Antonio

El Gobierno anunció que pondrá en marcha un plan para “modernizar” el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que incluirá la venta del edificio del organismo en varios puntos del país que están “sub-utilizadas”, y un recorte de personal que podría alcanzar a 1.700 puestos de trabajo en los próximos meses.

Entre los inmuebles a vender, se encuentra el Campo Anexo Manuel Belgrano, ubicado en San Antonio cuya venta trae disconformidad y preocupación al sector por la posible pérdida de una zona tan valiosa por su rol que cumple en el sector como fuente semillera que es.

En diálogo con RADIO STOP, el presidente de Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP), Gabriel Marangoni reflexionó sobre los anuncios del gobierno nacional de impulsar un plan de modernización en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que implicaría ventas de terrenos. Expresó su preocupación por los múltiples efectos que implicaría posibles medidas de ventas de campos experimentales del organismo en la provincia, ya que podrían desencadenar impactos negativos para los productores locales a futuro.

"Estamos preocupados por este tema. Si el Gobierno mantiene su política de recorte entre ellos el INTA que tiene casi 80 años de existencia. Nos preocupa dentro del paquete de reducción es la venta de campos que tiene la institución donde hay bosques implantados desde el año 1948, cultivos de 70 años con una amplia historia y valor que tiene para el sector. Son 2100 hectáreas, 500 hectáreas forestadas y el resto bosque nativo".

"Es autosustentable porque con la venta de semillas y demás, se autoabastece, salvo el sueldo del personal" señaló.

"La idea es defender estos campos con historia y valor genético incomparable" afirmó.

Desde la pérdida del abastecimiento local de semillas de araucarias y pinos; la interrupción de programas de mejoramiento genético que se logró después durante décadas de trabajo, con la consecuente pérdida de tiempo y dinero ya que sería extremadamente costoso trasladar los ensayos y significaría perder al menos 10 años de trabajo para que las nuevas instalaciones comiencen a producir semillas de calidad; como también el impacto frente a un posible desmantelamiento de bancos de germoplasma que afectaría la conservación de la biodiversidad genética de araucarias y el desarrollo de nuevas variedades mejoradas, entre otros aspectos que analizó.

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