2026-05-29

Agente penitenciaria persiguió, redujo y esposó a un hombre que la abordó en la vía pública y la abusó sexualmente

ATRACO EN MIGUEL LANÚS

Una agente penitenciaria de 24 años persiguió, redujo y esposó a un hombre que la abordó en la vía pública y la abusó sexualmente.

El hecho ocurrió en la mañana del lunes 25, luego de que la uniformada finalizara su turno en la Unidad Penal V de Mujeres, ubicada en la zona de Miguel Lanús.

Tras inmovilizar al sospechoso, quien incluso atacó a la víctima con un fragmento de mampostería de cemento, la mujer logró retenerlo y dar aviso a las fuerzas de seguridad con la colaboración de transeúntes y vecinos.

Efectivos policiales procedieron a la detención formal del implicado.

La víctima relató la situación que le tocó atravesar: “Ese día salí a las 7.30 tras finalizar mi turno de la noche, ya que presto servicios en el Correccional de Mujeres. Siempre voy y vengo caminando de mi domicilio hacia mi trabajo”.

“Caminé unos 200 metros (desde el acceso a la cárcel en dirección hacia la ruta nacional 12, cerca del Mercado Central) hasta una parada de colectivos urbanos, donde se hallaba un hombre al cual no conozco, comiendo una chipa. Seguí caminando y comencé a notar que esta persona empezó a venir detrás de mí. En varias oportunidades aumenté y reduje el paso para comprobar si me estaba siguiendo. Noté que hacía lo mismo que yo, que replicaba mi velocidad porque podía escuchar sus pasos”, detalló.

La agente explicó que, ante la sospecha de un posible asalto, decidió detenerse en una esquina y simular que buscaba algo en su mochila para evaluar la situación. “Hasta que sucedió todo en cuestión de segundos. Este hombre me tomó de atrás con una mano y con la otra comenzó a tocar mis partes íntimas. Intenté zafarme y me agarró de la campera sujetándome con fuerza hacia él. Fue allí que traté de darme vuelta y sacar las esposas reglamentarias de mi cinto, por lo que él me empujó y salió a correr”, precisó.

Persecución de cuatro cuadras

Al ver que el agresor se daba a la fuga, la mujer inició una persecución a pie. “Corrí detrás de él unas cuatro cuadras, hasta que observé a dos personas en una motocicleta y les pedí que lo detuvieran, esto fue ya a la altura del barrio Madariaga. La mujer que venía en la moto se bajó y le pegó con la mochila, lo que hizo que se cayera al suelo. Entonces él agarró un trozo de cemento como para arrojármelo, fue allí que lo empujé y se volvió a caer. Forcejeamos nuevamente hasta que, con ayuda del hombre que manejaba la motocicleta, logré reducirlo y colocarle las esposas”, relató la joven.

Alertados por los pedidos de auxilio, varios vecinos salieron a la calle. Una residente se comunicó con el sistema de emergencias 911, lo que permitió el arribo inmediato de una patrulla al lugar. Al momento del arresto, el personal policial incautó una mochila que el sospechoso llevaba consigo, cuyo contenido es materia de investigación para determinar si transportaba elementos punzocortantes o armas de fuego.

“No se trató de un robo”

Tras la llegada de los uniformados, el acusado habría afirmado ante los investigadores que su intención era cometer un robo.

Sin embargo, la víctima desmintió de forma tajante dicho argumento: “Cuando el hombre vio llegar a la policía les manifestó que ‘me quiso robar’, pero no es cierto, en todo momento tenía conmigo mi mochila y él no la tocó, solo me manoseó. Lo trasladaron a él y luego me llevaron a radicar la denuncia a la Comisaría de la Mujer de Fátima”, concluyó la damnificada, quien enfatizó que el ataque fue un delito contra la integridad sexual y no un hecho contra la propiedad.

FUENTE: PRIMERA EDICIÓN

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