Padre de Dulce María no dudó que el remisero es culpable. Buscan el teléfono de la víctima para reconstruir sus últimas horas
La investigación por el femicidio de Dulce María Candia (17) sigue sumando elementos.
Narciso Candia - padre de Dulce María Candia - mantiene expectativas sobre el hallazgo del teléfono celular de la víctima, un elemento considerado clave para reconstruir sus últimas horas.
Narciso Candia compartió el cruel momento que atraviesan como familia.
Además de aquellos días de búsqueda, contó que la adolescente y el actual detenido, Mario Alberto Young (46) se conocían y que el hombre “la apuraba y la molestaba” por teléfono.
Con el malestar latente ante una pérdida irreparable, Narciso Candia, papá de Dulce María Beatriz Candia (17) pidió “que las autoridades no le dejen solo” y que el remisero, Mario Alberto Y. (46), “pague por lo que hizo”.
Para el hombre, no hay dudas de la responsabilidad del actual detenido en el caso y, en esa línea, recordó cómo días previos a la desaparición de la adolescente “él la ‘apuraba’, creo que este tipo la molestaba”.
Narciso repasó que aquellos días del extravío de la menor él se encontraba internado en el Hospital Samic bajo el cuidado de su esposa. Contó que una hermana visitaba y cuidaba frecuentemente a Dulce y a sus hermanos menores en su casa del barrio Avanti.
Demoras en la denuncia
Sin embargo, acusó que, cuando su esposa Lily advirtió de la ausencia prolongada de Dulce, fue a radicar la denuncia pero los policías no se la tomaron. “La mamá fue a hacer la denuncia en la Comisaría Segunda. Ella hizo la denuncia ese mismo día que desapareció y no se la tomaron. Entonces volvió cansada. A los pocos días hizo de nuevo la denuncia, conmigo, en la Comisaría Cuarta, pero ya fue tarde”, lamentó.
Reconocimiento de vínculo: "El tipo la molestaba por teléfono"
Sobre el vínculo con el presunto femicida, Candia aseguró que su hija recibía constantes llamados del acusado, y que tenían fotos juntos. También cuestionó la demora en la recepción de la denuncia por desaparición.
La investigación por el femicidio de Dulce sigue sumando elementos. El padre de la adolescente relató por primera vez las sospechas que tenía sobre la relación entre su hija y Mario Alberto Y., el remisero detenido por el crimen.
Conmovido aseguró que la joven mostraba signos de incomodidad cada vez que recibía llamados telefónicos y cree que el acusado la presionaba para encontrarse. “Ella ese 17 de mayo ella estaba yendo a la iglesia y se ve que, por teléfono, yo creo que este tipo le molestaba. Otro nadie le va a molestar. Yo no conocía al tipo”, sostuvo.
Según recordó, las comunicaciones eran frecuentes y llamaban su atención. “Se ve que le apuraba a ella, la molestaba. Su teléfono sonaba a cada hora, media hora. Yo le preguntaba: ‘¿Qué te pasa, hija?’, y ella me decía que nada. Me quedé mal en ese momento porque ella se ponía nerviosa”, relató.
Candia afirmó que en reiteradas oportunidades intentó conversar con su hija sobre la posibilidad de que tuviera una relación sentimental, aunque nunca obtuvo respuestas. “Yo siempre le hablaba a ella si tenía un novio o algo y nunca me contó. Yo le preguntaba, pero ella se quedaba en silencio”, señaló.
El padre también recordó que la adolescente acostumbraba salir con amigas o asistir a actividades religiosas, y que siempre regresaba al hogar. “Había veces que se iba a la casa de amigas o compañeras y después volvía, nunca se quedaba abandonada. Mayormente estaba con sus amigas”, contó.
Dulce María Candia desapareció el 17 de mayo. Su familia y vecinos iniciaron una búsqueda desesperada que terminó de la peor manera el 28 de mayo, cuando una vecina del barrio El Tucán alertó a las autoridades por un fuerte olor nauseabundo que provenía de una zona cercana. La denuncia permitió hallar el cuerpo de la adolescente.
El teléfono elemento clave: “El tipo lo debe tener guardado”
Mientras la causa avanza con pericias y medidas judiciales, Narciso aseguró que mantiene expectativas sobre el hallazgo del teléfono celular de la víctima, un elemento considerado clave para reconstruir sus últimas horas. “Yo estoy confiando que el teléfono de ella está tirado en alguna parte. O el tipo debe tener guardado en su casa o en el auto. Tiene que estar por ahí”, expresó.
Afectado además por problemas de salud que lo obligan a realizarse controles periódicos, en medio de una situación económica que profundiza el malestar, Candia describió el impacto que provocó el femicidio de su hija en toda la familia. “Fue todo tan de golpe, me quedé en shock. Que pague el que lo hizo y que salga a la luz. Que la Justicia no me abandone”, pidió.
La entrevista fue cedida al diario El Territorio.