El calvario de una argentina detenida por ICE en Estados Unidos
Ernestina Pavlovsky, una ciudadana argentina de 33 años, fue detenida por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos y su familia denuncia que atraviesa condiciones extremas dentro del centro de reclusión.
La argentina vive desde hace trece años en Estados Unidos, cuando ingresó legalmente, pero con una visa de turista. Se encontraba radicada en Aspen, Colorado, donde se desempeñaba como personal trainer. Sin embargo, su vida dio un vuelco el 1 de agosto cuando agentes del ICE la detuvieron en el aeropuerto de Miami mientras intentaba abordar un vuelo de regreso a su hogar tras un encuentro familiar en Florida.
Pavlovsky fue trasladada en principio al centro de procesamiento en Miramar y luego al Centro de Transición de Broward. Posteriormente, las autoridades la enviaron al Centro de Procesamiento CoreCivic en Laredo, Texas.
Es su pareja, el ciudadano estadounidense Cody Kosinski, quien denuncia las condiciones extremas en la que mantienen detenida a la argentina. "Ella dijo que aquello se parecía a una cámara de tortura", relató al Aspen Daily News.
Incluso los traslados resultaron traumáticos: “La despertaron en plena noche, le colocaron grilletes en las muñecas, la cintura y los tobillos, y la subieron a un ómnibus durante ocho horas”, contó el joven.
A esto se le suman las precarias condiciones de detención en Texas, donde se encuentra actualmente. Según denunciaron sus familiares, Pavlovsky sufre restricciones en el acceso a agua embotellada, desconfía de la calidad de los alimentos y carece de privacidad en las duchas y baños, los cuales cuentan con cámaras de vigilancia.
"No hay privacidad y la situación resulta humillante, como si quisieran castigar a estas personas", afirmó el novio de Pavlovsky.
La complicada situación migratoria
Según se informó, Ernestina ingresó legalmente a Estados Unidos con una visa de turista, la cual permite una estadía en el país de seis meses como máximo.
Una vez instalada, la mujer contrajo matrimonio con un ciudadano estadounidense, relación que duró cerca de cinco años. Durante ese tiempo, la pareja inició los trámites de su residencia permanente (Green Card), pero su entonces esposo nunca presentó la documentación requerida ante las autoridades.
Tras cinco años de matrimonio, ella descubrió una infidelidad y decidió divorciarse.
"No tiene antecedentes penales, entró legalmente al país, paga sus impuestos y trabajó incansablemente para construir aquí una vida que ama. Su situación actual no se debe a falta de intentos: era algo que la preocupaba constantemente", señalaron sus amigas.
A partir de su detención, familiares y amigos iniciaron una campaña en GoFundMe y ya recaudaron 50.000 dólares para cubrir los gastos de su defensa legal.
Pese a todos los esfuerzos, el viernes pasado un juez federal le denegó la libertad bajo fianza tras argumentar riesgo de fuga y falta de vínculos suficientes con Estados Unidos.
La joven deberá enfrentarse a una nueva audiencia programada para el próximo 1° de septiembre con la esperanza de que se defina su situación migratoria.