Dos fuertes sismos de magnitud 6.7 y 6.8 se registraron en el océano Atlántico

Dos fuertes sismos de magnitud 6.7 y 6.8 remecieron el océano Atlántico este martes, 13 de octubre, reportó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), por sus siglas en inglés).

El primer sismo, de magnitud 6.7, se registró a las 5:44 horas (UTC) y tuvo su epicentro en la dorsal mesoatlántica, a una profundidad de apenas 10 kilómetros. Poco más de seis horas después, a las 12:23 horas (UTC), se registró un movimiento telúrico de magnitud 6.8, con foco en la dorsal mesoatlántica, también a una profundidad de 10 kilómetros.

En una entrevista con el diario británico Daily Mail, el geofísico Stefan Burns describió la secuencia como un “doblete”: dos sismos de gran magnitud registrados cerca uno del otro en un período breve.

En esa misma entrevista, Burns relacionó los temblores con la actividad sísmica registrada en placas vecinas durante los últimos meses. Como antecedentes citó un terremoto de magnitud 7,6 en las Islas Caimán, en febrero de 2025, además de otros movimientos fuertes ocurridos en Sudamérica y el Caribe durante 2026, entre los que se incluyen sismos en Colombia, Venezuela y Panamá.

El especialista planteó, siempre según esa entrevista, una posible “reacción en cadena” que involucraría fallas cercanas a Estados Unidos. Esa lectura no constituye una predicción confirmada: el propio USGS sostiene, como organismo de referencia mundial en sismología, que los terremotos no pueden anticiparse con precisión y con mucha antelación.

Qué se sabe sobre los sismos lejanos

Investigaciones científicas analizaron si un terremoto de gran magnitud puede influir en fallas ubicadas a miles de kilómetros. Un estudio publicado en la revista Nature, elaborado por especialistas de la Universidad de California en Berkeley y del USGS, concluyó que el sismo de magnitud 8,6 ocurrido en el océano Índico en 2012estuvo seguido por movimientos en distintas partes del mundo.

Entre esos eventos, el trabajo registró un terremoto de magnitud 7 en Baja California, en el noroeste de México. Algunas fallas se activaron hasta seis días después del sismo principal, aunque los investigadores señalaron que este tipo de disparo a distancia es poco frecuente.

Roland Bürgmann, coautor del estudio y profesor de ciencias de la tierra en Berkeley, planteó que las ondas sísmicas pueden desencadenar una secuencia de movimientos menores y, bajo ciertas condiciones, aportar a que se produzcan rupturas de mayor magnitud. Sin embargo, el investigador subrayó que esto constituye una posibilidad excepcional y no una regla que permita predecir dónde ocurrirá el próximo gran terremoto en el tablero sísmico que rodea al continente americano.

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