Inseguridad rural en Misiones: el drama de un productor citrícola que acumula casi 120 denuncias por robos sin respuestas efectivas

La problemática de la inseguridad en las zonas rurales de Misiones vuelve a encender las alarmas a través del testimonio de referentes del sector productivo. En esta oportunidad, el productor citrícola Ricardo Ranger, radicado en la localidad de Colonia Mado Delicia, expuso el calvario administrativo y operativo que deben afrontar los trabajadores agrarios para intentar frenar los reiterados robos en sus chacras.

Según relató el productor, la situación alcanzó niveles insostenibles: hasta la semana pasada acumulaba formalmente 118 denuncias penales radicadas desde septiembre de 2023, a las que deberá sumar una nueva presentación, elevando la cifra a 119 causas judiciales en poco más de tres años.

"Nos roban adentro de la chacra mientras la gente trabaja"

El impacto del delito rural golpea de manera directa la rentabilidad y la tranquilidad de los colonos. Ranger explicó que los robos de fruta cítrica y hacienda se registran de forma sistemática, afectando no solo el esfuerzo de los productores, sino también la estabilidad laboral de los operarios.

Falta de presencia en zonas de frontera: El productor remarcó que, a pesar de tener extensiones lindantes con el río Paraná, en la zona no existe presencia efectiva de fuerzas federales, quedando la franja de frontera totalmente liberada y sin controles.

Inacción policial y desprotección: Ranger cuestionó severamente la respuesta institucional, asegurando que las fuerzas policiales muchas veces carecen de recursos, demoran en constatar los ilimitados hechos delictivos o argumentan falta de personal, lo que genera un clima de total desprotección. Incluso, señaló que tras los operativos impulsados por el Ministerio de Gobierno y la Jefatura de Policía, las respuestas siguen siendo lentas y burocráticas.

El costo del tiempo perdido: El productor lamentó que gran parte de su jornada laboral, que debería estar destinada a la comercialización y atención de compradores de fruta cítrica, deba ser invertida en gestiones policiales, llamadas a comisarías y seguimiento de expedientes judiciales que avanzan con extrema lentitud.

Burocracia judicial y el reclamo por seguridad estructural

La frustración de los productores también apunta al ámbito judicial. Ranger denunció que de sus 15 causas principales en trámite, los avances son nulos y los expedientes se acumulan bajo sucesivos pedidos de pronto despacho sin que se logren detenciones o condenas firmes contra los responsables de los robos sistemáticos.

Ante este panorama adverso, el sector reclama una intervención urgente y coordinada entre los poderes del Estado provincial y nacional para dotar de seguridad, salud, justicia y educación a las colonias rurales, advirtiendo que de continuar esta desatención, la producción en las zonas de frontera se vuelve inviable y muchos colonos se ven obligados a abandonar sus tierras.

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