Sandra Rolón Orgullo Eldoradense: La Resiliencia y el Legado de una Ultramaratonista de elite
La ultramaratonista Sandra Rolón ejemplifica la dedicación del atleta amateur que alcanza niveles profesionales mediante el sacrificio y una red de apoyo técnica. Su historia no solo se trata de kilómetros recorridos, sino de un compromiso con la salud, la superación personal y el deseo de dejar un legado inspirador para las futuras generaciones, demostrando que con fe y voluntad no existen límites para los sueños.
En declaraciones a RADIO STOP la atleta se refirió a su reciente triunfo en la ultramaratón de Yabotí explorando su transición desde el Spartathlón hacia nuevos desafíos. Vale destacar que Rolón completó por séptima vez consecutiva los 246 kilómetros entre Atenas y Esparta siendo este último donde mostró su mejor performance pese a las cambiantes condiciones climáticas. Su resultado fue más que exitoso y además se convirtió en la primera mujer de Sudamérica en completar siete Spartathlon consecutivos.
La atleta compartió su filosofía de vida, la rigurosa disciplina detrás de su rendimiento y la realidad económica que enfrenta un deportista de élite en la región.
Sandra Rolón regresó a la competición en la ultramaratón de Yabotí apenas un mes después de completar el Spartathlón, logrando el primer puesto en la clasificación general de la distancia más larga (50K). Esta carrera posee un valor sentimental profundo para ella, ya que fue el escenario de su primera ultra, donde compitió embarazada de cuatro meses y donde comenzó su historia personal con su actual esposo. A pesar de estar en una fase de recuperación física, su equipo médico le otorgó el alta tras verificar que su condición era óptima para enfrentar el terreno selvático, el cual exige una manifestación corporal distinta a las carreras de calle o pista.
Profesionalismo, Nutrición y Estilo de Vida
Aunque no es una atleta rentada, Rolón mantiene una estructura profesional que incluye tres chequeos médicos completos al año y un equipo multidisciplinario. Su entrenamiento es una "vida paralela" que debe equilibrar con su jornada laboral habitual. En cuanto a la nutrición, destaca la importancia de adaptar la dieta a las comidas o productos locales y regionales (como la chipa, el reviro o el asado) bajo supervisión profesional, priorizando el "comer para vivir" y utilizando lo que se tiene a mano para optimizar costos sin sacrificar el rendimiento.
La realidad económica del deporte es un desafío constante. El calzado de alta gama, esencial para proteger las articulaciones, tiene un costo elevado y una durabilidad limitada debido al alto volumen de kilómetros mensuales. A esto se suman los gastos de suplementación, estudios médicos y la logística de las carreras (combustible y alojamiento), lo cual Sandra considera una inversión en salud para evitar gastos hospitalarios a futuro.
En cuanto a su futuro hizo mención a Iniciar una preparación física tras el periodo de 72 horas de descanso post-Yabotí indicado por su kinesiólogo. Luego definirá junto a su nuevo entrenador la distancia específica para una carrera de montaña en febrero próximo. También habló sobre una preparación para ultra-resistencia: enfocado en un entrenamiento de largo plazo para el objetivo de las 24 horas en abril, buscando alcanzar la marca de 200 km.