El colapso de Ueno Bank en Paraguay golpea de lleno a la Argentina: suspenden a cerca de 1.000 empleados

Las consecuencias del terremoto político y financiero que sacude a la República del Paraguay —y que derivó en la reciente renuncia del presidente Santiago Peña— cruzaron las fronteras y comenzaron a golpear con fuerza en la Argentina. El epicentro de este impacto local se registra sobre la estructura de IT Consultores SAECA (ITTI), una firma especializada en soluciones digitales que integra el Grupo Vázquez (conglomerado propietario del colapsado banco y de unas 30 empresas).

La empresa, que opera un importante hub tecnológico y de soporte en el país, decidió avanzar en la suspensión por 30 días corridos y sin goce de sueldo de aproximadamente 1.000 trabajadores. La medida se da en el marco de las restricciones operativas y financieras generadas tras la intervención del banco por parte del Banco Central del Paraguay.

Incertidumbre salarial y falta de respuestas

De acuerdo con los testimonios de los propios damnificados, la decisión cayó por sorpresa ya que no existieron notificaciones previas sobre el colapso financiero de la matriz. Los empleados denunciaron que no se acreditaron los haberes correspondientes al mes de octubre, generando un escenario de extrema tensión e incertidumbre sobre la continuidad de sus fuentes de trabajo.

El grueso del equipo afectado realizaba tareas de desarrollo informático, soporte técnico y análisis financiero vinculadas tanto a la operatoria cotidiana de Ueno Bank como a empresas satélites del grupo (tales como Monchis, Uela, Wepa y Muv). Mientras un sector de la plantilla fue notificado de la suspensión por un mes —con la promesa formal de sostener la cobertura de medicina prepaga durante ese período—, otros empleados continúan en un virtual "limbo", con accesos bloqueados a los sistemas y sin certezas sobre el cobro de sus contraprestaciones.

Este panorama evidencia cómo la crisis estructural del vecino país trasciende el plano macroeconómico y golpea de manera directa el empleo calificado en territorio argentino, encendiendo alarmas en el sector tecnológico y de servicios regionales.

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