El papa León XIV arribó a la Argentina y fue recibido por Javier Milei en Aeroparque

El papa León XIV aterrizó en suelo argentino este domingo por la tarde a bordo de un vuelo de Aerolíneas Argentinas procedente de Montevideo, dando inicio formal a una histórica visita apostólica que se extenderá durante cuatro días en el país.

Al pie de la escalinata en el Aeroparque Jorge Newbery, el Santo Padre fue recibido oficialmente por el presidente Javier Milei, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y una comitiva de autoridades eclesiásticas y gubernamentales. Tras el saludo protocolar, durante la ceremonia de recepción en la terminal aérea se ejecutaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y la Marcha Pontificia.

Con este arribo, la Argentina vuelve a recibir la visita de un Sumo Pontífice después de 39 años, cuando Juan Pablo II recorrió el país en abril de 1987. La intensa agenda de León XIV combinará compromisos de Estado con gestos de marcada impronta social y pastoral:

Reunión oficial en Casa Rosada: Encuentro bilateral con el presidente Milei y posterior recepción con autoridades, diplomáticos y referentes de la sociedad civil.

Recorrido federal e institucional: Actividades multitudinarias en la Ciudad de Buenos Aires, el Cottolengo Don Orione en Claypole, la provincia de Córdoba y el santuario de la Basílica de Luján, previo a su partida rumbo a Perú.

La huella pastoral que dejó en Uruguay

La llegada del Papa a Buenos Aires se dio inmediatamente después de concluir su gira por la República Oriental del Uruguay, país que volvió a recibir a un pontífice tras 38 años. Allí, León XIV encabezó una nutrida agenda en Montevideo, Canelones, Florida y Paysandú, combinando reflexiones sobre la fe con un firme compromiso social.

Durante la jornada del sábado, el Pontífice celebró su primera gran misa en suelo uruguayo ante unos 40.000 fieles congregados en las afueras de Paysandú, donde basó su homilía en la construcción de puentes y el sentido de comunidad. En un guiño de cercanía cultural con la región, evocó al mate como un símbolo rioplatense que "nos enseña a compartir y a estar juntos, a estrechar lazos que nos unen y nos hermanan".

Posteriormente, el Santo Padre se trasladó al barrio Casavalle de Montevideo, una de las zonas periféricas de mayor vulnerabilidad de la capital uruguaya. Frente a más de 12.000 personas reunidas en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, dejó una contundente advertencia sobre la realidad social: "No podemos pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver", remarcando la necesidad de vencer la indiferencia ante la inseguridad y la falta de oportunidades.

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