2026-06-09

Brasil suspende por precaución la aplicación de su vacuna contra el dengue tras dos muertes

Brasil detuvo la campaña de vacunación contra el dengue que había empezado en enero tras detectar dos muertes y varios casos de reacciones adversas graves. La vacuna, desarrollada por el Instituto Butantan de São Paulo, un centro público de reconocido prestigio, ya se había aplicado a medio millón de brasileños a través del sistema público de salud. Las autoridades sanitarias resaltan que aún no hay datos suficientes para vincular las muertes a la vacuna y que la interrupción se decidió como medida preventiva.

A lo largo de los últimos meses se detectaron casi 4.000 casos de personas que padecieron síntomas parecidos a los del dengue después de la inmunización, pero eso entraba dentro de lo previsto. La señal de alarma saltó debido a 42 casos más extremos, con dolores abdominales intensos, vómitos persistentes y sangrados. Esos episodios incluyen la muerte de una mujer de 48 años y un hombre de 58.

La vacuna se aplicó hasta ahora a 501.044 personas, en su gran mayoría (más de 400.000) personal sanitario de regiones consideradas prioritarias por su mayor exposición a esta enfermedad tropical. También la empezaron a recibir ciudadanos de a pie de entre 15 y 49 años de cuatro ciudades. El Ministerio de Salud hizo un llamamiento a la calma y recordó que los casos adversos representan únicamente el 0,0008% de las personas inmunizadas.

La interrupción servirá para ganar tiempo e investigar los casos y “no invalida la eficacia de la vacuna”, explicó en una comparecencia de prensa el director del Programa Nacional de Inmunizaciones, Eder Gatti. No hay un plazo específico para llegar a una conclusión, pero de momento la directriz para las autoridades locales que se encargan de aplicar las vacunas es que las guarden en ambientes refrigerados. La campaña podría retomarse.

“Estamos determinando la interrupción temporal a partir de datos de farmacovigilancia; no estamos haciendo esto porque alguien asoció la vacuna al autismo, desmayos y otras mentiras que sueltan por ahí”, dijo el ministro de Salud, Alexandre Padilha, en referencia a la desinformación que ya circula en las burbujas de internet de extrema derecha, sobre todo.

Las campañas de vacunación en Brasil siempre fueron un orgullo nacional de amplia adhesión entre la población, pero los índices cayeron tras la estrategia de difusión de bulos de la que hizo gala el expresidente Jair Bolsonaro en la época de la vacunación contra el covid-19. Una de las prioridades del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en materia de salud pública ha sido recuperar esa confianza ciudadana en las vacunas.

El dengue es una enfermedad febril provocada por la picadura del mosquito Aedes Aegypti. En lo que va de año, Brasil suma casi 370.000 casos probables de dengue y 177 muertes confirmadas. Durante años, la lucha contra la enfermedad se ha basado, sobre todo, en campañas de sensibilización para evitar el agua parada y la proliferación de mosquitos, y la llegada de una vacuna brasileña fue recibida con esperanza y como un espaldarazo a la soberanía nacional.

El Butantan tardó dos décadas en desarrollarla, después de pasar por 16 estudios clínicos de fase 1 en Estados Unidos, además de estudios de fase 2 y 3. Durante esas pruebas se vacunó a 11.000 personas. La dosis mostró un 74,7% de eficacia general; 91,6% de eficacia contra el dengue grave y 100% de eficacia contra hospitalizaciones. Los estudios también mostraron que la protección dura cinco años.

Finalmente, la vacuna se aprobó a finales del año pasado en Brasil para personas de entre 12 y 59 años, y poco después el Ministerio de Salud anunció que compraría las primeras 3,9 millones de dosis. La intención era multiplicar la producción gracias a una alianza con el laboratorio chino WuXi y entregar 60 millones de vacunas antes del fin de 2027.

En paralelo a la vacuna nacional, en Brasil también se usa un inmunizante del laboratorio japonés Takeda, aunque tiene la desventaja de que exige dos aplicaciones. Se empezó a usar en febrero de 2024 y de momento ya se han dado ocho millones de dosis. En este caso, la campaña sigue sin problemas: se espera distribuir nueve millones de dosis entre 2026 y 2027.

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