Gustavo Nefa: "Hoy no veo un dólar a $1.800, aunque el tipo de cambio seguirá ajustándose"
El economista Gustavo Nefa, socio y director de Research for Traders, consideró que un dólar a $1.800 no aparece como un escenario probable en el corto plazo, aunque sostuvo que el mercado espera una corrección gradual del tipo de cambio durante el segundo semestre.
El especialista señaló que la evolución del dólar dependerá, entre otros factores, del ingreso de divisas y de la capacidad del Banco Central para continuar fortaleciendo sus reservas.
"El mercado prevé un ajuste del tipo de cambio, pero hablar hoy de un dólar a $1.800 luce exagerado bajo las condiciones actuales", sostuvo.
Inflación en descenso
Nefa también destacó que las expectativas del mercado continúan mostrando una desaceleración de la inflación.
Según explicó, las proyecciones privadas ubican el índice mensual entre 1,7% y 1,9% para los próximos meses, en línea con la política monetaria aplicada por el Gobierno.
En ese sentido, consideró positiva la estrategia de acumulación de reservas impulsada por el Banco Central, ya que fortalece su balance y mejora la credibilidad del sistema financiero.
El desafío pasa por la economía real
El economista advirtió, sin embargo, que el principal desafío continúa siendo la recuperación del consumo.
A su entender, el actual programa económico privilegia el equilibrio fiscal y la llegada de inversiones de largo plazo, mientras el consumo interno todavía muestra signos de debilidad.
En ese contexto, mencionó que herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la reducción del riesgo país podrían impulsar nuevos proyectos productivos en los próximos años.
El contexto internacional
Finalmente, Nefa alertó sobre el impacto que podría tener el escenario internacional en la economía argentina.
La tensión geopolítica en Medio Oriente y la suba del precio internacional del petróleo podrían generar nuevas presiones inflacionarias y mantener elevadas las tasas de interés en los mercados internacionales.
Si bien un petróleo más caro beneficia las exportaciones energéticas argentinas, especialmente las provenientes de Vaca Muerta, también representa un factor de incertidumbre para las economías emergentes.